Desde hace tiempo no sigo este tipo de escritura y me he preguntado muchas veces por qué. Si lo que mejor me sale y me gusta es escribir. Pues no he parado de escribir, simplemente he dejado de bloguear, o como se diga.
Eso no está bien. Este método debería de ser la libreta perfecta de un escritor de hoy. Eso se lo leí a Saramago en su libro póstumo, Claraboya que justamente, es su blog, publicado.
Para mí los cuentos con locos son intensos, casi místicos. Más aún que los de muertos. Porque en realidad son peor que los muertos, qué digo los muertos, hoy debería de decir peor que los zombis. Y sin embargo están, existen, respiran. Comen cuando pueden. Se asean cuando se les antoja. Piensan todo el tiempo. En ese sistema de represión que han sido los viejos hospitales para locos, llamados Loqueros, Psiatricos, Hospital de dementes, Manicomio, y seguramente otros más, el terrible escenario de la inhumanidad no puede ser peor. Tal vez solo igualable a los zoológicos.
Y de locos debería saber mucho, porque mi hermano murió en un loquero. Ahora, después de treinta años he logrado entender a mi madre en su sufrimiento y sobre todo a él, que con sus voces a cuesta, vivía.
Por eso salió de locos, tal vez siga o no. Según. Este es mi blog personal como escritora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario