lunes, 22 de octubre de 2018

Maldades oníricas 2

Maldades oníricas 2

Nadaba como sin consuelo 
( nadar me gusta)
el agua se agitaba oscura
( mamá me había dicho en secreto 
que el agua oscura presagia muerte)
Descordinadas mis brazadas
intentaban que el círculo oscuro
no me atrapara.
Inútil y desaforado esfuerzo,
me agotaba y no avanzaba,
( en pleno sueño tuve noción 
del infinito)
los movimientos eran imprecisos 
el agua, eterna.
Iba a suceder algo, lo presentía 
no era un algo bueno, 
era una roca, una tempestad,
un vacío...
Y entonces pensé en pleno sueño 
“ estoy soñando “ 
y desperté empapada. 
No pude disfrutar 
ni un instante de ese día 

con el esfuerzo fallido de la noche.

Maldades oníricas

Maldades 1

...
¿por qué no soñar cómo todo el mundo
con mis muertos o con calles vacías?
¿con necesidades incompletas o
verdades develadas en quién sabe qué pasillo?
No, otra vez se me enroscan dos víboras 
en los tobillos tallados de musgos,
otra vez las veo sutiles y rápidas
ejerciendo un poder ancestral
que me guía al centro de un espiral eterno,
una fuerza  poderosa me lleva: estoy muerta,
más allá de las sombras la luz prometida
y la trampa de siempre:
siete puertas para  elegir paraíso o infierno.
(no las cuento el número es símbolo)
Alguien a mi lado me arroja 
(¿ángel o diablo?)
un manojo de finísimas llaves doradas
(¿ángel o diablo?)
Tengo que elegir con cuidado
cielo o averno,
tengo tan poco tiempo y
es tan difícil... que me despierto asustada:
¿por qué no sueño con  mi
último libro leído o veo el rostro
de los que me amaron?



Las inadaptadas



Adónde viven las de otro mundo?
Dónde vivimos las que no nos adaptamos
y menos aún, no nos resignamos?
Dónde está la casa de las soñadoras?
Dónde habitan las transgresoras?
Y las locas de mierda que no quieren?
Las histéricas que no se callan?
Y las que no se dejan?
Y las que nos hacemos las locas?
Las acusadas con el dedo?
Las tímidas y retraídas?
Las que sienten hasta vergüenza ajena?
Las desvergonzadas viven con las tristes?
Las impávidas viven con las apasionadas?
Debe de haber una casa donde viven 
las mujeres inadaptadas, las que discuten
y no escuchan
O escuchan pero no oyen.
Quiero vivir con todas ellas, 
en sus metros cuadrado de anomalía 
en sus cubículos llenos de brebajes
en sus valientes guaridas 
de disociación 
en su alienación 
en su lejano sitio
de otro mundo.



jueves, 18 de octubre de 2018

Amiga



De aquellos lejanos días de escuela
de aquella época increíble 
de aquellas bellas mañanas 
dónde tu mano y la mía andaban
siempre juntas...
Desde ese eco y esa juventud donde
todo parecía gracioso
todo parecía posible
todo parecía imperecedero...
Vos mi sombra, yo la tuya 
Y ese afán de no poder,querer,
separarnos ni para comer, ni para dormir 
Te pregunto hoy: presentíamos tal vez
los años de silencio?
Equiparó nuestro abrazo de ayer
los que no nos dimos?
Y el llanto emocionado verdad que no alcanzó?
Nuestras vidas tan pegadas, aferradas, unidas, 
se buscaron después de tantos años
como imanes diametrales que de pronto, 
necesitan volver
al llamado desesperado de sus polos
atrayentes.
Ay! cuántos y cuántos días, semanas,
meses, años, siglos, debieron pasar
para regalarnos el breve encuentro...
Gracias por buscarnos y no olvidarnos.
Gracias por encontrarnos.
Gracias por cada una de tus lágrimas 
y cada una de las mías 
Nunca te olvidé...nunca me olvidaste.
Mucho menos nos olvidaremos.
Feliz por este día donde por unas horas
volvimos a sentir 
la loca sensación de la adolescencia 
la divina amistad juvenil 
la risa fresca
y nuestros abrazos de osas.


Quería



Quería hablar de lo que no pude,
de lo que nos separó,
del silencio espaciado,
a duras penas, con tus recuerdos
o los míos, cada una a un lado del mapa. 
Quería recordar en la historia 
esa que fue tan nuestra
( tan nuestra que no la olvidamos)
cuál fue el punto donde nos evitamos.
Quería contarte, decirte, narrarte
cómo me costó tener una amiga
que fuera tan intensa y tan gemela
cómo vos, acaso contarte
que nunca más, tuve una igual.
Busqué, inconsciente, una parecida y
fue imposible hallar tu risa y tu razón,
tu locura semejante a la mía.
Quería contarte también las cosas
qué más me jodieron cuando en ese recodo 
de la vida, dejamos de vernos,
escribirnos, buscarnos..
Quería decirte, de verdad, que te he extrañado
tanto, que te he recordado tanto,
que he idealizado nuestra amistad tanto...
Y me quedé sin decirte nada
O dije poco
O dije lo menos importante 
O tal vez, cómo siempre, hice puras sugerencias 

Y dejé, otra vez, lo más importante sin decir.

jueves, 4 de octubre de 2018

Las de otro mundo



Adónde viven las de otro mundo?
Dónde estamos las que no nos adaptamos
y menos aún, no nos resignamos?
Dónde está la casa de las soñadoras?
Dónde habitan las transgresoras?
Y las locas de mierda que no quieren?
Las histéricas que no se callan?
Y las que nos hacemos las locas?
Las acusadas con el dedo?
Las tímidas y retraídas?
Las que sienten hasta vergüenza ajena?
Las desvergonzadas viven con las tristes?
Las impávidas viven con las apasionadas?
Debe de haber una casa donde viven 
las mujeres inadaptadas, las que discuten
y no escuchan
O escuchan pero no oyen.
Quiero vivir con todas ellas, 
en sus metros cuadrado de anomalía 
en sus cubículos llenos de brebajes
en sus valientes guaridas 
de disociación 
en su alienación 
en su lejano sitio
de otro mundo.



martes, 2 de octubre de 2018

Hermana



Tenía una mirada tan clara
que podía congelarte
o te alegraba la vida
según cómo te miraba...
Mi hermana puso en mis manos
un mundo lleno de libros
un universo de lecturas,
y cuando era pequeña
me leía  por las noches
sus novelas y poemas...
A veces ni entendía de qué hablaban
si había que reír o llorar
lo hacía por solidaridad,
( no por comprensión lectora).
En ese tiempo de Infancia mi hermana
era casi mi madre
me cuidaba y me mimaba
me leía y protegía.
Después...
la vida nos fue llevando
los rumbos nos alejaron.
Pero en algunos encuentros fugaces,
volví  a reír de su mirada,
volví a leer con ella pero al revés
yo en voz alta y ella, oyéndome.
Mi hermana es un recuerdo
que aún llevo en mi propia mirada
vuelvo una y otra vez a nombrarla.
Y en este empecinado vivir
me he quedado tan sola sin ella que
la retomo cada vez que me brotan
las palabras ...

Teatrerias

Teatrerías

Tendría unos diez años cuando mi hermana de veinte, quiso hacer su debut en el teatro local, pequeño pueblo de provincia argentina. Mi padre, horrorizado, lo prohibió porque sin ser el Colón, lo otro era de putas. Por mi madre logró a duras penas, convencerlo.
Convencer a mi padre fue lo mejor porque mi hermana emprendió una carrera artística y yo, condición especial, tenía que acompañarla.
Era teatro pueblerino, los fines de semana a veces nos íbamos de gira por pueblitos rurales. Los paisanos poco entendían a Lorca pero silbaban como locos ante las actrices, aunque usaran el riguroso luto de Bernarda Alba.
Eso me permitió aprender libretos de memoria, de puro aburrimiento y recorrer zonas rurales alejadas , de la mano de mi hermana y del arte teatrero.
Mi hermana en escena se transformaba y crecía, así la veía yo. Dramática por excelencia no sé si hubiera podido ser cómica. El teatro la llevó a hacer radio teatro y ahí comprendí más aún la esencia de la oralidad.
Me debía este recuerdo después de tantos años de amar el teatro y la oralidad. La vida de nosotras con el arte tendría mal final: mi hermana no pudo seguir porque los rumores le ganaron a la buena voluntad de mamá y en mi caso, me ganó la dictadura y debí callar por años mi secreto arte de narrar.

Lecturas



Serena al aire de este mes
recordando historias más o menos
veraces y siempre románticas,
me enseñaba el arte casero
de una literatura 
oral e imperfecta.
Se me llenaban los oídos de relatos:
secuencias lógicas 
problemas inesperados
finales anunciados
personajes imborrables.
La voz de mi madre me alejaba de lo cotidiano.
Sus versiones libres de tanta novela
fueron la casa 
que contenía a la verdadera.
Cuál fue nuestra casa de verdad?
La de Juan de Garra de Oso?
La de la servilleta mágica?
La del potrillo blanco?
Mis noches se llenaron de cuentos 
mis noches se vistieron de palabras,
algunas me daban miedo,
otras, me enfadaban, 
de otras, me reí a carcajada y
algunas, me pusieron a llorar.
Mamá jamás se resistió a narrar
una y otra vez, 
nunca dijo que no a inventar
a cambiar o finalizar
su cuento, mi cuento...
Nuestro cuento... 
Mi madre no leyó de literatura ni filosofía.
No supo qué era la pedagogía.
Era lectora y me alentaba a leer todo,
sin censuras...
Y así fue cómo logró, con secreto arte
casero, una hija lectora que 
dedica su vida a entender: qué nos hace lectores!!!