lunes, 30 de octubre de 2017

Hermosa y la muerte




Nunca le sacaron fotos, ni una sola. Siendo como eran gente adinerada de los que trabajan y venden muy bien, ni una, no tenía fotos. En esa época era furor la  fotografía. Esperó paciente, era una mujer con mucha paciencia, el día de su boda.
Trucos de la vida o del destino, ni una sola foto de su casamiento sobrevivió a la catástrofe del fotógrafo que veló todas, absolutamente todas, en una caída espectacular al salir borracho de la boda. Y se quedó sin fotos.
Cuando nacieron sus hijos los llenó de fotos, las tradicionales y algunas más. Para ese tiempo sus hijos y su marido decían que ella no debía salir en fotos porque era la mujer más fea del pueblo. Y nunca se arrimó a otro fotógrafo. Sus hijos sí, eran como artistas, tenían registradas en fotos cada uno de sus pasos por el crecimiento.
Se murió tan joven que dejó a sus hijos adolescentes. Antes de cerrar el cajón tuvieron la idea de sacarle una foto. Aunque sea una, dijo su hijo menor, una sola, no tenemos fotos de mamá. Y llamaron al fotógrafo. Y antes de cerrar el cajón la fotografiaron.
Entonces cuando el fotógrafo regresó con la única foto se dieron cuenta, la mujer muerta era realmente hermosa. O fue la muerte. O fue la culpa. Pero la única foto que tuvieron y guardaron, de la mujer muerta, era de una muerta bellísima.

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