domingo, 12 de agosto de 2018

La piedra en las manos



Otra vez caminando a la orilla del rio y otra vez buscando y
encontrando piedras para llevar en las manos.
Mi hermana lo hacía y me enseñó 
que la abuela le enseñó 
que cuando caminas y llevas una piedra
en cada mano
tus manos no se hinchan. 
Y hoy pensaba, afanada en encontrar las piedras justas que en realidad,  ellas me encuentran a mi. 
Caminé un rato apretando las manos 
sobre las superficies pétreas 
pensaba que también llevaba a mi hermana 
y con ella a mi abuela 
Que así, en esa sencilla repetición 
las llevaba a mi paseo y
las piedras, que me eligen a mí,
que habrán estado ahí mil o un millón 
de soles, me eligen por eso. 
Porque saco mis muertas a pasear

con ellas apretadas en mis manos.

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