Es el momento exacto en que su auto u otro medio de
transporte entra al otro lado y uno, sí usted mismo, podría regresar al punto
de partida y no notaría la diferencia, eso se llama instante espejo. Es una
nueva forma de contemplación del espacio y el tiempo en relación al movimiento.
En este momento por ejemplo, el bus en que viajo va entrando
a la carretera sinuosa y a la noche que también avanza. En este instante se
produce el suceso. El bus se regresa yo vuelvo al punto de partida y puedo
retroceder pero a su vez si no regresara en ese instante espejo no tengo más
posibilidad que avanzar de una sola forma: a destino.
Si el bus entra al instante espejo voy a volver a abrazar a
mis amigas, a despedirme emocionada y luego…¿ seguiría mi proceso casi en
retroceso constante?. No. No necesariamente. Puedo revivir solo la despedida.
Una o cien veces y después avanzar. Pero lo más fascinante no es eso. Lo más mágico
es que mientras yo entro al instante espejo para volver a despedirme de mis amigas,
hay otra que sigue en el bus hacia el destino final que me había trazado.
Y así sucesivamente a suerte de espejos, laberintos de
tiempos, y espacios nos cruzaríamos sin notarlo por caminos paralelos. En un ir
y venir tan borgeano como imposible.
El instante espejo es mágico y por lo general no puede
recordarse ni siquiera programarse. Infinitas veces sucede y usted no lo nota.
Sería terrible saber que mientras lee está locura también anda, por ejemplo, en
una penitencia de la Escuela a los ocho años y también en el día previo a su
muerte dentro de treinta años. Loco de imaginar y más duro de soportar. Con
todos los instantes a cuestas.
Existen confabulaciones. Son muy meritorias y secretas.
Guardar un instante espejo en la memoria sería un diamante de infinitos quilates
que sólo usted podría tener. Eso valdría toda una vida y algo más. Son pocos
los elegidos: fueron tratados como pacientes psiquiátricos y algunas, quemadas
por brujas.
Usted y yo y la inmensa mayoría vive varias veces y repite
experiencias e instantes sin registrar en la memoria. Eso es una suerte: no
recibiremos tratamiento psiquiátrico ni seremos acusadas de brujas.
Pero si deseara arriesgarse...hay recetas para que su
memoria pueda guardar sus laberintos de vida. Sí las encuentra escriba,
descríbalas, tenga libretas o un blog, seguramente hasta obtendrá un premio. No
es mi caso, conozco el instante espejo y por nada del mundo quiero escribir mi Gólgota
al recordarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario