lunes, 5 de marzo de 2018

Instante espejo




Es el momento exacto en que su auto u otro medio de transporte entra al otro lado y uno, sí usted mismo, podría regresar al punto de partida y no notaría la diferencia, eso se llama instante espejo. Es una nueva forma de contemplación del espacio y el tiempo en relación al movimiento.
En este momento por ejemplo, el bus en que viajo va entrando a la carretera sinuosa y a la noche que también avanza. En este instante se produce el suceso. El bus se regresa yo vuelvo al punto de partida y puedo retroceder pero a su vez si no regresara en ese instante espejo no tengo más posibilidad que avanzar de una sola forma: a destino. 
Si el bus entra al instante espejo voy a volver a abrazar a mis amigas, a despedirme emocionada y luego…¿ seguiría mi proceso casi en retroceso constante?. No. No necesariamente. Puedo revivir solo la despedida. Una o cien veces y después avanzar. Pero lo más fascinante no es eso. Lo más mágico es que mientras yo entro al instante espejo para volver a despedirme de mis amigas, hay otra que sigue en el bus hacia el destino final que me había trazado.
Y así sucesivamente a suerte de espejos, laberintos de tiempos, y espacios nos cruzaríamos sin notarlo por caminos paralelos. En un ir y venir tan borgeano como imposible.
El instante espejo es mágico y por lo general no puede recordarse ni siquiera programarse. Infinitas veces sucede y usted no lo nota. Sería terrible saber que mientras lee está locura también anda, por ejemplo, en una penitencia de la Escuela a los ocho años y también en el día previo a su muerte dentro de treinta años. Loco de imaginar y más duro de soportar. Con todos los instantes a cuestas. 
Existen confabulaciones. Son muy meritorias y secretas. Guardar un instante espejo en la memoria sería un diamante de infinitos quilates que sólo usted podría tener. Eso valdría toda una vida y algo más. Son pocos los elegidos: fueron tratados como pacientes psiquiátricos y algunas, quemadas por brujas. 
Usted y yo y la inmensa mayoría vive varias veces y repite experiencias e instantes sin registrar en la memoria. Eso es una suerte: no recibiremos tratamiento psiquiátrico ni seremos acusadas de brujas.
Pero si deseara arriesgarse...hay recetas para que su memoria pueda guardar sus laberintos de vida. Sí las encuentra escriba, descríbalas, tenga libretas o un blog, seguramente hasta obtendrá un premio. No es mi caso, conozco el instante espejo y por nada del mundo quiero escribir mi Gólgota al recordarlo.

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