sábado, 9 de marzo de 2019

Viejas, putas y rojas




De esas rojas putas
heredé el gusto por el tabaco y
la pasión por los que están bajo presión.
El gusto por la letra impresa y estrictamente leídas...
El inmune sabor de lo que podría ser una revolución,
la clarividencia para detectar a los fascistas,
el terror a las capuchas desaparecidas,
el pánico a los autos de patrulla,
el asco impoluto a todo uniforme,
el asedio de noches en blanco, pensando.
El amor al orgasmo libre sin trámite alguno.
De esas viejas rojas, putas
me he heredado casi todo
Ahora soy yo la vieja, la puta, la roja,
delirante en este mundo de computadoras,
la que sigue soñando y sigue enarbolando consignas
la que escribe y sigue pensando en los de más abajo
la que se duele sin tregua de lo que no fue
la que parió hijos y perdió hijos
la que alborota a los nietos soplándole frases
la que sigue escribiendo en esta madrugada
atroz de calor y humedad, sobre
las mismas ideas de las viejas putas y rojas
que una vez fueron mi sangre,
anarcas, comunistas, putas, bien putas,
locas, muy locas,
así, las he heredado y me dispongo a seguirlas legando,
a otras, a otros, a muchas, muchos…. si puedo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario